Faisal Qayyum nos cuenta cómo llegó a Sajonia. Un viaje que le abrió oportunidades profesionales y convirtió Sajonia en su nuevo hogar.
Mi camino a Sajonia
Soy Faisal Qayyum. El viaje de mi vida empezó en Sargodha (Pakistán), donde crecí en el seno de una familia de clase media con grandes ambiciones. Tras cursar la licenciatura y el máster en Ingeniería Mecánica en la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UET) de Taxila, descubrí mi verdadera pasión por la enseñanza y la investigación. Durante dos años y medio trabajé en la UET de Taxila como profesor e investigador. Me centré en las simulaciones numéricas multifísicas y multiescala de materiales metálicos, un campo que aún hoy me fascina.
Siempre he estado convencido de que una buena enseñanza se basa en un profundo conocimiento de la materia. Esta convicción me motivó a continuar mi carrera académica en Alemania, con el apoyo de una beca del DAAD. En enero de 2017 di un paso importante y comencé mi doctorado en el Instituto de Conformado de Metales (IMF) de la TU Bergakademie Freiberg, un lugar que ofrecía exactamente lo que estaba buscando.
Por qué me quedé en Sajonia
Lo que empezó con un visado de estudiante se convirtió en un viaje de ocho años de aprendizaje, crecimiento y nuevas experiencias. Durante este tiempo, terminé mi doctorado (2023), trabajé en un proyecto financiado por la DFG, aprendí alemán y hace poco obtuve la nacionalidad alemana, un hito que tiene un significado especial para mí.
Actualmente trabajo como asistente de investigación en la TU Bergakademie Freiberg. Allí enseño a estudiantes internacionales, les apoyo en su desarrollo profesional y les ayudo a establecerse en Sajonia. Con los años, he llegado a apreciar lo mucho que esta universidad tiene que ofrecer: enclavada en un entorno tranquilo y lleno de naturaleza, con recursos de última generación, tecnología innovadora y un ambiente de colaboración.
Profesionalmente, este viaje me ha abierto muchas puertas. Me ha permitido trabajar en temas desafiantes en el campo de la tecnología y el procesamiento de materiales. Pero no sólo el trabajo fue enriquecedor, la vida en Sajonia es igual de satisfactoria. La belleza natural de la región, el apoyo de la comunidad y el agradable ritmo de vida hacen de Sajonia un lugar maravilloso al que llamar hogar. Encontrar un lugar donde vivir suele ser sencillo, el coste de la vida es manejable y la menor densidad de población contribuye a crear un ambiente tranquilo y relajado.
Mi consejo: sea abierto y participe activamente
Lo que más me entusiasma es el desarrollo que está experimentando Sajonia y las oportunidades que se abren aquí para especialistas cualificados. Quien esté dispuesto a participar en la vida local y contribuir activamente a la sociedad no sólo encontrará en Sajonia perspectivas profesionales, sino también una calidad de vida difícilmente superable.